Elisa Mouliaá: La actriz en el centro del controvertido caso contra Íñigo Errejón
Elisa Mouliaá ha captado la atención pública en España por su denuncia contra el exdiputado Íñigo Errejón, un caso de presunto abuso sexual que avanza hacia juicio oral pese a desacuerdos judiciales y la oposición de la Fiscalía. Este tema gana relevancia actual por su impacto en el debate sobre agresiones sexuales, la credibilidad de testimonios y las contradenuncias cruzadas, con más de 2000 búsquedas mensuales en la región.

Antecedentes del caso
Los hechos denunciados por Elisa Mouliaá ocurrieron en octubre de 2021, durante una fiesta a la que ambos asistieron. Según la actriz, Errejón la besó sin consentimiento en un ascensor y luego, en una habitación, realizó tocamientos no consentidos, cerrando la puerta con pestillo y exponiéndose. Mouliaá presentó la denuncia en octubre de 2024, alegando un delito continuado de abuso sexual que le causó depresión y estrés postraumático, respaldado por su psiquiatra.
El juez instructor Adolfo Carretero procesó a Errejón en noviembre de 2025 y abrió el juicio oral en enero de 2026, considerando suficientes indicios. La actriz ha reiterado su versión en declaraciones públicas, como en un vídeo donde detalla: «Le dije a Errejón que estaba incómoda».
Demandas de Elisa Mouliaá
En su escrito de acusación, Mouliaá solicita tres años de prisión para Errejón y una indemnización de 30.000 euros por daños morales y psicológicos. Pide testificar a diez personas, incluyendo familiares y su psiquiatra, además de una pieza separada de responsabilidad civil, fianza y revisión del historial penal del acusado.

Recientemente, se retiró del caso por razones de salud, pero mantiene sus acusaciones intactas, según noticias de EL PAÍS. Mouliaá ha expresado indignación por la postura de la Fiscalía, afirmando: «Hay indicios y pruebas suficientes, mensajes cotejados y mi testimonio psicológico».
Postura de la defensa de Errejón y la Fiscalía
Errejón niega rotundamente los hechos y recurrió su procesamiento, argumentando ausencia de mínimos indicios de culpabilidad y califica el relato de Mouliaá como «inventado». Su defensa sostiene que las diligencias descartan criminalidad.
La Fiscalía de Madrid pidió archivar la causa, dando plena veracidad a Mouliaá pero concluyendo que no se acredita que Errejón fuera consciente del falta de consentimiento, ya que cesó cuando ella lo expresó. Mouliaá ve esto como un intento de «blanquearlo», destacando el gasto en procedimientos para dilatar el caso.
Contradenuncias y tensiones adicionales

El caso incluye acusaciones cruzadas: Errejón querelló a Mouliaá por calumnias y extorsión a testigos, refiriéndose a mensajes suyos en X donde alega que él «extorsionó» a testigos como Borja y Soraya, exigiendo 10.000 euros de indemnización. La defensa de Mouliaá contraataca afirmando que Errejón pactó con Borja una estrategia para desacreditarla.
Estos elementos han generado un juicio paralelo admitido por el juez Arturo Zamarriego.
Impacto en la carrera de Elisa Mouliaá
Conocida como actriz y modelo, Mouliaá ha visto su visibilidad aumentar por este litigio, aunque ha afectado su salud mental, requiriendo atención psicológica continua. Su activismo público, como en entrevistas en La Sexta, resalta la dificultad de víctimas en procesos judiciales.
El caso ilustra tensiones en el sistema judicial español frente a denuncias de abuso sexual: avances como el procesamiento coexisten con archivos fiscales y contradenuncias que cuestionan la narrativa de la víctima. Mientras el juicio oral se avecina, subraya la necesidad de pruebas objetivas más allá de testimonios, ofreciendo lecciones sobre consentimiento y apoyo a denunciantes.