Trump y Groenlandia: Tensiones geopolíticas en el Ártico por la soberanía de la isla
El interés de Donald Trump por Groenlandia ha resurgido con fuerza en 2026, generando una crisis diplomática que pone en jaque la soberanía de esta región autónoma danesa. Con reuniones clave en la Casa Blanca este miércoles y amenazas explícitas de anexión "por las buenas o por las malas", el tema cobra relevancia actual por su impacto en la seguridad del Ártico, el deshielo polar y las rivalidades con Rusia y China.

Historia breve de Groenlandia y su vínculo con Dinamarca
Groenlandia, la isla más grande del mundo con solo 56.000 habitantes, es un territorio semiautónomo bajo soberanía danesa desde el siglo XVIII, con raíces en exploraciones vikingas, asentamientos inuit y la influencia del cristianismo que consolidó el control europeo, como detalla la historia de National Geographic. Aunque la ley permite un referéndum de independencia —deseado por el 85% de la población según encuestas recientes—, las ambiciones de Trump han frenado este proceso, llevando a los groenlandeses a priorizar la protección danesa.
Las declaraciones incendiarias de Trump

El presidente de EE.UU. ha intensificado sus exigencias, afirmando que necesita "poseer" Groenlandia por seguridad nacional para contrarrestar a Rusia y China en el Ártico, donde el calentamiento global facilita la navegación y el acceso a recursos. Trump respondió con desdén al primer ministro groenlandés Jens-Frederik Nielsen: "No sé quién es ni sé nada sobre él, pero eso va a ser un gran problema para él", tras que Nielsen rechazara la anexión y prefiriera "la Groenlandia de ahora, que es danesa y no estadounidense". La Casa Blanca no descarta el uso de la fuerza, e informes revelan que Trump pidió un plan de invasión al Comando Conjunto de Operaciones Especiales.
Respuesta firme de Groenlandia y Dinamarca
Jens-Frederik Nielsen anunció más militares en las calles y una nueva estrategia de emergencia civil, con una unidad ya desplegada para reforzar la seguridad. "Si tenemos que elegir entre Estados Unidos o Dinamarca, nos quedamos con Dinamarca", declaró, aparcando la autodeterminación. Dinamarca, por su parte, insiste en una mayor presencia militar y ejercicios OTAN en el Ártico, rechazando tratados de libre asociación con EE.UU..

Reunión clave en Washington: ¿Diplomacia o escalada?
Este miércoles, el vicepresidente J.D. Vance y el secretario de Estado Marco Rubio reciben en la Casa Blanca a los ministros de Exteriores danés Lars Løkke Rasmussen y groenlandés Vivian Motzfeldt. La reunión, solicitada por Copenhague, aborda las amenazas de Trump tras su pausa de seis meses y su reciente éxito en Venezuela, que lo ha envalentonado. Aunque abiertos a negociaciones sobre presencia militar, Dinamarca y Groenlandia forman un frente unido: la isla "no está en venta".
Importancia estratégica del Ártico
Groenlandia es clave por su posición en el Atlántico Norte, recursos minerales y control de rutas polares emergentes debido al deshielo. Trump argumenta que solo EE.UU. puede protegerla de rivales como Rusia (con barcos fantasma evadiendo sanciones) y China, cuya presencia crece. Dinamarca busca más apoyo OTAN sin ceder soberanía.
En conclusión, esta disputa revela las tensiones por el control ártico en un mundo multipolar: mientras Trump ve Groenlandia como esencial para la seguridad estadounidense, Nielsen y Dinamarca priorizan su autonomía bajo el paraguas danés y OTAN. La reunión de hoy podría desescalar o avivar el conflicto, pero el rechazo popular —solo el 17% de estadounidenses apoya la anexión— y la unidad danesa-groenlandesa sugieren que las amenazas no cederán fácilmente la soberanía.